¡Ahorra energía con el mejor radiador de bajo consumo! Conoce todo
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Cuando
«saltan los plomos» significa que hemos superado la potencia eléctrica que
tenemos contratada. Hoy en día se sigue usando esa frase, pero ya no hay
«plomos», sino un ICP o Interruptor Controlador de Potencia.
El ICP
salta cuando detecta que —en un momento determinado— estamos consumiendo más
energía de la contratada. Pero ¿cómo saber cuál es la potencia eléctrica que
tenemos contratada para nuestra casa?
La potencia
eléctrica se puede ver en la parte fija de la factura de la luz, y puede tener
diferentes rangos dependiendo de si contamos con una instalación monofásica o
trifásica. En las instalaciones monofásicas todos los aparatos eléctricos de la
casa toman la energía de un único circuito, mientras que en las trifásicas lo
hacen de tres diferentes circuitos. En las instalaciones trifásicas, la cocina
(donde están los electrodomésticos que más energía precisan de forma continua,
como la nevera, el horno, las vitrocerámicas, etc.) suele ser la zona de la
casa que más energía recibe.
No hay una
potencia eléctrica que podríamos llamar general o más recomendada para cada
casa. La potencia que debemos contratar si no queremos que nos salten los
plomos dependerá de la cantidad de electrodomésticos que tengamos.
Debemos
tener en cuenta que no es lo mismo una casa en la que haya secadora,
calefacción (si esta es eléctrica mucho más) o el uso que le damos a todos los
electrodomésticos. También es importante saber de qué tipo son, si consumen más
o menos.
El tamaño
de la vivienda es otro factor que influye a la hora de decidir qué potencia
eléctrica es la recomendada para nuestra casa, mucho más cuando tenemos
instalado un circuito de calefacción o de aire acondicionado.
Para hacer este cálculo de la potencia eléctrica que necesitamos tenemos que saber cuánto consume cada electrodoméstico. Es algo que podemos ver en la etiqueta del mismo.
Sumando el
gasto (suele venir reflejado en el consumo máximo anual de cada aparato) de
cada uno podremos tener una estimación de cuánto es el mínimo de potencia que
tendremos que contratar para no quedarnos sin suministro eléctrico.
Pero, no solo por este motivo, sino porque a más potencia eléctrica contratada mayor será esa parte fija de nuestra factura de la luz.
Una
consejo, el primero que debemos seguir para ahorra en ese gasto, es saber si
tenemos contratada la potencia ideal para nuestro hogar. Podría darse el caso
de que estemos pagando de más porque, en realidad, no necesitamos tanta
potencia. De ahí que hacer ese cálculo sea el primer paso hacia el ahorro.
Este cálculo se puede hacer manualmente, aunque también es posible encontrar «calculadoras de potencia eléctrica» online que nos ayudarán o, mucho mejor, contar con profesionales que nos asesorarán sobre este tema tan importante.
Como norma
general, solo se puede hacer un cambio en la potencia eléctrica contratada al
año, por eso es fundamental no equivocarnos en este cálculo, porque puede ser
que estemos todo un año pagando de más o pagando menos pero con el problema que
supone que salten los plomos a cada rato. Aparte de la incomodidad, esto podría
afectar al correcto funcionamiento de nuestros electrodomésticos e, incluso,
estropearlos, con lo que el ahorro que hemos conseguido al reducir la potencia
eléctrica puede llegar a convertirse en un gasto si se nos rompe algún aparato
por esas sobrecargas de tensión.
Por otro
lado, desde hace unos años se están instalando en casi todos los hogares y
parte de todas las empresas comercializadoras de electricidad los conocidos
como contares digitales. Estos «contadores inteligentes» nos permiten conocer
(se muestra en la factura) cómo es nuestro consumo energético a lo largo del
día.
Gracias a
estos contadores sabremos si tenemos un rango de Kw con el que «jugar» para
reducir la potencia y conseguir un ahorro en nuestra factura de la luz.
Otra forma
de averiguar cuánto gastamos y de tener una referencia para controlar la
factura de la luz es entrar en la página de la empresa comercializadora con
quien tengamos el contrato. En ella se puede ver cómo ha sido nuestro consumo a
lo largo del año, dividido por meses y, además, comprobar en qué momento
consumimos más energía. Observando esos «picos» podremos hacernos una idea de
nuestra forma de consumir y de saber si podemos cambiar algunos hábitos que nos
ayuden a ahorrar en la factura.
Si, por
ejemplo, hemos contratado el servicio con discriminación horaria, comprobaremos
si realmente eso nos está suponiendo un ahorro. También podremos mirar todos
los aspectos de nuestro contrato para saber si nos conviene o no modificar la
potencia de la luz que tenemos contratada.
En
definitiva, una vez sabemos qué es y cómo afecta la potencia eléctrica al gasto
de energía de nuestra vivienda, es el momento de dejarnos asesorar sobre cuál
es la que más nos conviene.
Cambiar por
cambiar, sin tener esto parámetros en cuenta puede ser contraproducente si no
sabemos cuál va a ser el resultado. Pagar un poco menos cada mes cuando nos
llega el recibo de la luz es lo ideal, siempre y cuando eso no implique que,
cuando lo necesitemos (por ejemplo en invierno al poner la calefacción y en
verano el aire acondicionado) tengamos toda la potencia precisa para que
nuestros electrodomésticos puedan funcionar y no salten los plomos.
Tener
contratada la potencia eléctrica adecuada según nuestras necesidades es el
primer paso para controlar el gasto de un hogar en materia energética, pero hay
otros que van desde comprar electrodomésticos eficientes energéticamente (lo
que podemos ver en esas letras A++, A+, etc.) hasta cambiar las bombillas de nuestra
casa por otras que consuman menos.
Y, por
supuesto, comparar los servicios y los precios de las compañías suministradoras
si dejarnos llevar por ofertas, siempre sabiendo qué potencia eléctrica es la
adecuada para nuestra casa.
De nuevo, ante la duda, lo mejor es ponerse en manos de especialistas en
este campo que nos aconsejarán sobre la potencia eléctrica y sobre todos los
demás factores que nos ayudarán a controlar el gasto y a mejorar nuestro
consumo eléctrico y el confort de nuestra casa.
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